y a continuación una carta de Pagola
Viernes 18 de enero de 2008, por Foro Diamantino (actualizado el 18 de enero de 2008)
El libro de J. A. Pablo, Jesús. Aproximación histórica, PPC, Madrid 2007, ha sido quizá el fenómeno teológico más significativo del año 2007, en lengua castellana. Un libro denso y largo, más de 500 pá-ginas, de fuerte lectura, del que se han vendido en medio año más de 20.000 ejemplares. Debe tener “al-go especial” y así lo han visto Don Demetrio Fernández, obispo de Tarazona, y un grupo de teólogos, de gran peso oficial (D. J. Rico Pavés, D. J. A. Sayés y D. L. Argüello), que lo han condenado “por herético y arriano”, según declaraciones y estudios que recoge el boletín del Arzobispado de Tarazona (http://www.diocesistarazona.org/abajo02.html),
Introducción Tengo hace meses ese libro en mi mesa de trabajo, pero no he querido leerlo de corrido por una razón muy sencillo: conozco bien a Pagola, valoro su trabajo… pero, al mismo tiempo que su libro, salió también uno mío (Hijo de Hombre. Historia de Jesús Galileo, Tirant, Valencia 2007) y por higiene mental, cuando acabo de escribir un libro, guardo un tipo de cuaresma y de-jo de leer y de escribir por unos meses sobre los temas de los que se ocupa. Eso me ha pasado con el libro de Pagola. Había comenzado a leer algunos de sus capítulos, cuando me ha llegado la noticia: ¡Quieren condenarle! He saltado como un resorte y me he dicho: ¡no puede ser! Pero así es, así lo dicen los trabajos de Mons. Fernández y de Rico, de Sayés y de Argüello, que quieren mandar a Pagola al infiernillo de los libros prohibidos, como en mis años de estudiando. Hetomado el libro de inmediato y me he metido en su trama, diez horas seguidas, para decirme, para deciros: ¡Aupa Joshe Antonio, bravoPagola, felicidades por tu libro, cuéntame como el lector 20.001 de tu obra, el primero de Enero del 2008!
Ahora recuerdo que no es cierto que no conociera la existencia de nubes amenazadoras. A mediados de diciembre había dirigido un retiro a los presbíteros de la zona del Arlanza, en Bur-gos. El arcipreste me dijo que Don J. A. Sayés había condenado el libro de Pagola. No le creí, pensé que eran bravatas de un bravo navarro afincado en Burgos y decidí pasar mis buenas na-vidades sin enterarme. Pero al volver he visto que era cierto. Sayés había publicado ya su crítica en Mercabá(http://www.mercaba.org/ARTICULOS/P/pagola_jesus.htm) y yo, pobre de mí, no me había ni enterado. Esto de vivir en Madrigalejo trae sus problemas, que no se entera uno de aquello lo que pasa.Era cierto: Mons. Fernández con Rico, Sayés y Argüello quieren que se condene a Pagola. Uno es obispo, otro es Secretario de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (Rico), otro teó-logo famoso en Burgos (Sayés), otros es Vicario Episcopal de Valladolid (Argüello). Gente im-portante. En conjunto, ellos condenan a Pagola por hereje insidioso, por arriano, por hom-bre de poca Iglesia y mucha izquierda, por político o por poco enterado de los dogmas del cato-licismo. La acusación que ellos lanzan es importante, hay que tomarla en serio. Pero es posible que hable más de los acusadores que de la teología y de la visión de Jesús que ha ofrecido en su libro J. A. Pagola.
En defensa del libro de Pagola
No necesitaba defensa, pero ahora quiero defenderle, exponiendo siemplemente el contenido de su libro. No necesita mi defensa. Es más, entre las dudas que he tenido de presentar su libro en mi blog ha estado la sospecha de que mi aprobación o apoyo pudiera perjudicarle. Un "amigo" teólogo me dijo una vez: ¡No me apoyes, no escribas bien de mí, eso puede hacerme daño!. Sé que con Pagola eso no era cierto: él me ha mostrado siempre su respeto y incluso su amistad, en los tiempos buenos, y en los menos buenos. No necesita mi defensa, pero quiero defenderle des-de aquello que yo sé y conozco mejor: El estudio de la Biblia. Por eso quiero mostrarle aquí mi admiración y he decido recoger y destacar los elementos básicos de su libro, mostrando su valor cristiano y su coherencia exegética.
Había leído varios de sus libros anteriores. He seguido domingo tras domingo sus explicaciones del evangelio en Eclesialia, he consultado muchas veces sus obritas en Idatz (sobre temas de vi-da cristiana) y nunca me ha decepcionado. He podido estar más o menos de acuerdo. Pero siem-pre he valorado su coherencia cristiana y humana, su espíritu evangélico. Más de una vez he comentado su vida y su trabajo, diciendo que él ha sido y es un don para la Iglesia. Pero sólo, ahora, tras haber visto su “condena” en el Boletín Episcopal de Tarazona, he leído de conjunto su libro sobre Jesús y he quedado otra vez admirado de su hondura y coherencia. Éste es mi jui-cio:
1. Es un libro ejemplar, concebido y escrito como aproximación histórica a Jesús, en la lí-nea de la primera tradición del evangelio. Trata, por tanto, de su historia kerigmática, en la línea de Marcos (y Pablo), desde el Bautismo por Juan hasta el mensaje de Pascua. Lógicamente, no se ocupa de su concepción, ni de su preexistencia, no expone, tampoco, la teología posterior de la Iglesia, tras Nicea, aunque en ningún momento la niega. Los que quieren condenar este libro de Pagola deberían ser consecuentes y condenar también el evangelio de Marcos. Sería lógica que lo expulsaran del canon de los libros sagrados.
2. Es un evangelio, en el sentido radical de la palabra. No un libro de dogma (no lo niega ni discute), sino de anuncio de la Buena Nueva de la Misericordia de Dios, que se ha revelado y se ha hecho historia en la vida y el mensaje de Jesús. Ningún autor moderno que conozca – y conozco mucho de lo que se ha escrito sobre Jesus hasta el año 2006 – ha destacado con la fuerza de Pagola el carácter evangélico de Jesús, la Buena Noticia de su Palabra y de su Vida, al servicio del conocimiento de Dios y de la salvación de los hombres, especialmente de aquellos a quienes Jesús amaba: los más pobres y excluidos de la sociedad religiosa y civil de su tiempo. Quienes quieren condenar a Pagola deberían condenar también a los evangelios por ser lo que son, por no ser textos de dogmas.
3. Es un compendio admirable de la investigación crítica sobre Jesús, tal como se ha realiza-do en los últimos cincuenta años, en Europa y América, tanto entre católicos como entre protes-tantes y judíos. Como he dicho, conozco un poco sobre el tema (como muestro en la bibliografía de mi libro sobre el Hijo de Hombre). Pero, al ver el libro de Pagola, y, sobre todo, al seguir sus explicaciones, con citas a pie de página, he visto que él lo sabe casi todo: Chapeau Pagola, txa-peldún. Has hecho un milagro, José Antonio: has digerido y has puesto ante los lectores norma-les, no eruditos, la pirámide inmensa de estudios exegéticos e históricos sobre Jesús. Quien no haya leído lo que tú has leído, quien no haya hecho el esfuerzo de ofrecer a todos los mejores resultados de la investigación crítica sobre Jesús no tiene derecho a criticarte. A veces, yo te hubiera dicho: suelta lastre, no citas ya más, opina tú, que sabes bien lo que dices… Pero sigues y sigues citando a los maestros, asumiendo así, de forma práctica (¡no en pura teoría!) la aporta-ción de la crítica histórica y literaria de la segunda mitad del siglo XX, para decir, al fin, que esa crítica es buena y que puede incluso ayudarnos a entender a Jesucristo. De esa forma has recon-ciliado una vez más a Jesús con la ciencia, como hizo Santo Tomás, como han hecho todos los buenos teólogos, a pesar de las críticas de algunos que tienen miedo de todo pensamiento.
4. Es un libro muy bien organizado. No es sistemático (en el sentido abstracto), pero sí bien dividido y ordenado, siguiendo las diversas facetas y momentos de la vida y obra de Jesús como Judío de Galilea, Vecino de Nazaret, Buscador de Dios, Profeta del Reino, Sanador, Maestro, Creyente, Mártir, Resucitado etc. etc. No es una biografía lineal, que no puede escribirse, sino un conjunto de semblanzas, bien trabadas, siguiendo el orden básico de Marcos (de Galilea a Jerusalén, de Juan Bautista hasta el Calvario y la tumba vacía). De esa manera, cada uno de sus quince capítulos, con epílogo y anexos, puede leerse de un modo casi autónomo, sin agobio ni fatiga. Es un libro en quince libros, escrito con sencillez y soltura, para grandes intelectuales (con citas ejemplares, a pie de página) y para lectores sin formación especializada (en caja gran-de, en lenguaje comprensible). Es un libro que ayuda a leer y que nos permite entrar en el mundo inmenso de los estudios especializados sobre Jesús, sin miedo, con precisión (¡Bueno, José Antonio; alguna vez, ante el cúmulo de informaciones te pierdes un momento; por ejemplo, cuando citas varias veces mi Nueva Figura de Jesús y la pones en Salamanca y no en Estella… Algunas cosas de esas son inevitables. Ellas muestras que sigues siendo “humano” y que de humanos es errar en cosas menos importantes).
5. Es un libro que vincula y condensa el aspecto social y religioso de Jesús…, el espiritual y el histórico, el personal y el social. A veces se ha dicho que los “liberadores” no son “piadosos”, ni los piadosos liberadores… Pues bien, la novedad del libro de Pagola es que es liberador, siendo piadoso, habla de Dios hablando de los pobres, habla de justicia tratando de la misericor-dia, habla de transformación económica ocupándose de la oración… En el centro del libro está la “sanación”, la experiencia del Jesús que cura y están, igualmente, las parábolas, la visión de un Jesús que nos abre los ojos para ver y entender… Ese es el tema, ver y entender, mirar y ensanchar el espíritu. Quien no sepa de parábolas, podrá condenarle, pero también condenaría a Jesús, porque no fue dogmático, sino parabólico. Yo me animaría a pedirles a los cuatro teólo-gos de Tarazona para que, después de haberse ocupado de Pagola, se ocupen de las parábolas de Jesús. Posiblemente, ellas tampoco responden del todo al dogma de cierta iglesia a la que dicen defender.
6. No es un libro total, pero es un libro muy cristiano, muy católico, muy completo sobre la vida de Jesús. No quiere decir todo, no habla de Nicea, ni de la superación de Arrio; no habla de Ireneo, ni de los riesgos de los gnósticos… Pero de eso pueden deben escribir los que le conde-nan, Sayes y Rico, Fernández y Arguello, pues saben mucho de Arrio y de la gnosis… En esa línea, ya puestos a condenar, podrían haber condenado a casi toda la tradición pre-nicena y a gran parte de la post-nicena, por incompleta y poco precisa, según su punto de vista. Pero está bien que Marcos y Mateo estén en el canon; está bien que leamos a los Padres Apostólicos, con Ireneo y Orígenes.... Está bien que sigamos leyendo a Pagola y que el resto de los obispos y teólogos de España olviden las acusaciones del Boletín de la Diócesis de Tarazona.
CARTA DE APAGOLA
07/01/08.- En los primeros días de este nuevo año de 2008, han aparecido publicados en la página web de la diócesis de Tarazona diversos escritos contra mi libro «Jesús.Aproximación histórica» y contra mi persona. Son cinco firmas diferentes, pero repiten al unísono la misma condena utilizando incluso las mismas frases y expresiones. Como es natural, son muchos los que me preguntan cómo estoy, cómo lo estoy viviendo y qué esta sucediendo. A todos los que, en estos momentos, se interesan por mí y sufren conmigo les quiero decir una palabra de aliento.
1. Lo primero que quiero expresaros es que, en el fondo, todo esto me está haciendo bien.Me purifica, me obliga a agarrarme a Jesús y me está llevando a identificarme un poco más con él. Si acierto a vivirlo desde Jesús, esto puede ser una gracia grande para mí, la gran oportunidad de entregarme totalmente a él y seguirle fielmente hasta donde sea necesario.
2. Estoy tratando de vivir todo este proceso desde dentro. Pocas veces había orado con tanta verdad ciertos salmos. Pocas veces había celebrado la eucaristía tan identificado con ese Jesús «entregado» por los demás. Estoy repitiendo mucho el salmo 86: en estos momentos me parece escrito especialmente para mí. Durante el día, repito esas invocaciones breves que aparecen en los evangelios y que me ayudan a vivir unido a Jesús. «Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero». «Te seguiré adonde vayas». «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu». «Padre, si es posible, pase de mí este cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú»… En fin, hago lo que puedo. En Jesús encuentro fuerza y paz. ¿Qué importa que me consideren hereje y arriano? Sólo Dios, ese Dios encarnado en Jesús, conoce lo que hay en mi corazón.
3. Algo que estoy trabajando mucho dentro de mí estos días son los sentimientos hacia quienes me condenan. Estoy escuchando desde dentro las palabras de Jesús a sus seguidores: «No juzguéis a nadie… No condenéis a nadie. Perdonad». Conozco bien los sentimientos de Jesús. Por eso rezo por los que me rechazan. Lo hago con nombres y apellidos. Pienso de verdad que, en el fondo, no saben lo que están haciendo. No quiero dejar entrar en mi corazón reacciones, sospechas, prejuicios o sentimientos que nunca saldrían del corazón de Jesús. Le pido a él que me ayude a poner un poco de luz, de cordura humana y de sensatez evangélica en este tipo de conflictos que, en buena parte, brotan a causa de la profunda crisis que estamos sufriendo todos, sin saber exactamente cómo caminar hacia un futuro más fiel al Evangelio.
4. Quiero vivir todo esto desde una actitud de conversión a Dios. Con ser muy importante, creo que nuestro problema principal no es la precisión teológica en la formulación de la doctrina de la Iglesia. Lo primero es despertar y potenciar nuestra conversión a Dios, siguiendo de cerca los pasos, las actitudes y el espíritu de ese querido Jesús en el que se ha encarnado y revelado. Creo que, alimentando entre nosotros la mutua descalificación y condena, no estamos caminando hacia la conversión que necesitamos en la Iglesia.
5. Naturalmente, estoy sufriendo. Es normal. Sufro, sobre todo, al ver sufrir a las hermanas con las que vivo, a mis seres queridos, a mis amigas y amigos. A veces, no sé que decirles, ni cómo explicarles lo que está sucediendo. A algunos los veo desconcertados y apenados. Se me parte el alma. Pienso también en lo que pueden sufrir pronto el obispo de Tarazona y quienes me condenan, al menos si leen y escuchan lo que se está diciendo contra ellos. ¿Es necesario este tipo de sufrimiento? ¿Es el sufrimiento exigido por nuestra conversión a Jesús? No lo sé. Yo lo quiero vivir tratando de humanizarlo y orientarlo hacia la búsqueda de una Iglesia más fiel al evangelio.
6. Sufro al vivir en estos momentos una experiencia extraña que nunca antes había conocido. Siento que algunos sectores de la Iglesia quieren acallar mi voz y apagarla. Según ellos, hace daño a la Iglesia. Quiero escucharlos sinceramente para ver si me ayudan a ajustar mejor mi mensaje al espíritu del evangelio de Jesús. Por ahora, todo esto no me desalienta sino que me estimula. Jesús me está llevando a amar cada vez más a la Iglesia. Por eso, no me contento con una Iglesia cualquiera. La quiero ver cada día más fiel a Jesús, más llena de su Espíritu. Por eso, seguiré empeñado en esta tarea, escuchando a quienes me ayuden a vivir de manera más evangélica y aportando, por mi parte, mi pequeño «grano de mostaza». Por fin, Jesús me está dando fuerzas para amar más a la Iglesia que a mi propia tranquilidad, mi imagen o mi prestigio personal.
7. Mientras tanto, estos días voy preparando mi espíritu para responder a tanto ataque y condena. Quiero encontrar el tono evangélico adecuado y palabras buenas, claras, constructivas y esperanzadoras. Lo importante para mí no es defender mi libro. Es fruto muy querido de muchos años de reflexión y meditación, pero no deja de ser una aportación modesta dentro de la ingente tarea de conversión que le espera a la Iglesia en los próximos años, si quiere sobrevivir entre nosotros. Lo que busco es que no seamos los teólogos ni los obispos los que cerremos a la gente sencilla las puertas para encontrarse con Jesucristo, el único que puede salvar a nuestra Iglesia. Me esforzaré por mostrar mi verdad humana, cristiana y teológica con mi vida, más que con mis escritos. José Antonio Pagola (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). Fiesta de la Epifanía del Señor
Quiero terminar dándoles las gracias al obispo de Tarazona y a sus teólogos. Si no fuera por ellos no habría leído tan rápida y apasionadamente este libro de Pagola. No se lo han hecho con esa intención, no sé si han querido dar propaganda al libro; pero a fe que lo han hecho y lo han hecho muy bien. Por eso, después de recomendar el libro de Pagola, recomiendo a todos los que tengan tiempo libre que lean también a sus acusadores en http://www.diocesistarazona.org/abajo02.html. Aprenderán mucho de nuestra teología
©SomosIglesiaAndalucía